Allí está, tumbada en la cama cubierta de sábanas. Y pensar que hace solo una semana hacía un calor tremendo, pues hacía una frío de invierno. Noelia es una quinceañera diferente a los demás. No le gustaba salir de marcha, no se ponía motes entre sus amigas, no se maquillaba... en fin no hacía muchas de las cosas que haría una chica normal de su edad. Sus amigos la apodaban No.
Eso sí, tiene a su amor platónico: David. Es perfecto. No le conoce muy a fondo, pero si sabía que lo amaba mas que a nada. Su pelo, sus ojos, su todo. ¿Mariposas en el estómago? No, lo que siente ella era un zoológico entero. Aún se acuerda el día en el que lo conoció como si fuese ayer. Estaba No y su mejor amiga, María, en la biblioteca de su instituto. No había mucho sitio libre así que se tuvieron que ir al fondo. Rato después unos chicos se sentaron al lado.
-¿Os importa?- Dijo un rubio recién llegado señalando las sillas.
-No, claro, sentaros- Dijo María.
Los tres comenzaron a charlar, excepto No, que era muy tímida. Pero no hacía faltan que diese el primer paso, ya lo hizo el chico del pelo castaño.
-Bueno, y tú ¿como te llamas?
-No..elia, pero me llaman No- Sonrió. No sabía que hacer. El corazón le iba a mil por hora. ¿Un chico hablándola? Imposible.
-¿No? ¡Mola! Yo me llamo David- Sonrió.
A No le encantaba esa sonrisa, no sabía porque, pero le encantaba. Observó cómo María y Pablo charlaban. No paraban ni un segundo, en cambio, No y David estaban un poco cortados, pues a los dos les daba vergüenza hablar. María, al ver a No, entendió directamente que necesitaba ayuda.
-Bueno, ¿y vosotros? ¿No habláis?- Dijo María.
Los dos sonrieron y se miraron, y María como buena amiga, les enganchó a su conversación y así hablarían los cuatro juntos.
No sonríe al recordarlo. Fue un momento mágico, ojalá pudiese repetirlo una y otra vez. Pero de eso ya hace un año. Ella no tuvo tanto éxito como María, ya que Pablo y ella son novios una semana después de que se conociesen, já, y decía que iba despacio con los tíos, pero igualmente quedan los cuatro juntos cuando quedan. 'Solo falta que vosotros seáis pareja jaja' decía siempre María, y siempre que lo decía David y No se miraban y se sonrojaban y siempre decía que cada vez que lo hacían lo parecían. Eran tan monos juntos. El problema es que ni No ni David saben lo que sienten el uno por el otro.
Al día siguiente, hizo un poco más calor que ayer. María va a casa de No prontito para ir juntas al insti. Lleva puesta una camisa blanca en la que ponía 'kiss me' y nos pantalones rosas. Ella siempre tan guapa y tan rubia con esas mechas californianas en color azul.
-¿No vas un poco fresca?- pregunta No.
-Qué va, hoy seguramente hara mucho calor.
-Veo que tu camisa va dedicada a Pablo, ¿no? Ja ja ja- Dice No burlandose de ella. Ésta, que quería vengarse, le dio un empujón con la cadera.
-Capulla, al menos tengo novio, no como otras.
Esto le molestó un poco, pero sabía que se lo decía en broma, o eso cree.
En la puerta principal del instituto se encuentran Pablo y David. María y Pablo se mostraron muy cariñosos, se saludaron, se dan besitos y abrazos. No se muere de ganas de poder hacer eso mismo algún día con David, le ama. En cambio, solo se limita a saludarle y mirarle. María y Pablo decidieron aprovechar el tiempo antes de que empezasen las clases y se fueron a dar una vuelta a solas, cosa que le
gustaba a No y a la vez lo odiaba porque así podía estar con David a solas, pero le da miedo, se siente nerviosa y no sabe qué hacer. Estaba preciosa. Se había puesto una camisa con una cruz en medio, unos pantalones cortos, unas medias debajo por si hacía frío y por si llovía, unas botas negras.
-¿Qué tal?- Pregunta David tras un largo silencio.
-Bien, ¿y tú?
-Bien, bien. Oye, ¿por qué me da la sensación de que siempre que te hablo y te miro estás nerviosa?
No se sonrojó bastante, no creía que se fuese a dar cuenta.
-Pues... pues... la verdad... es que...-No se la ocurría nada, tenía que pensar una excusa ya, ¡y rápido!
-¡Hola chicos! ¿Qué tal?- Sonó una voz detrás de ellos.
Que alivio, suerte que ha aparecido Ana, una compañera de la biblioteca.
Los tres se saludaron, aunque David le saludó sin mucho entusiasmo, pues si ella no hubiese aparecido, podría haber averiguado si los nervios de No son debido a él, es decir, que sintiese algo por él.
No es perfecta, es guapísima. No es la típica chica que se siente guay y quiere llamar la arención, todo lo contrario. Es lista, es muy callada y muy reservada, eso despertó la curiosidad de David y quiso conocerla más y más hasta que un día sintió algo por ella. Incluso la semana pasada se hizo unas mechas californianas, y con ese pelo castaño le quedan genial ese degradado en el cabello.
Encima estuvo allí cuando se lo hicieron, un momento unico. Ríe. Lo recuerda perfectamente. Estaban en el centro comercial y entraron en el mercadona.
-Hey No !- gritó María hasta la otra punta del super.
-Shhhh!- dijo No yendo hacia allí corriendo.
-Mira, mechas californianas.
-¿Y? Tú ya tienes.
-No tonta... Es para ti.
-Me voy.
-¡No! Te quedarán genial.
Y así todo el rato hasta que los chicos se acercaron a ellas. María les dijo que dijiesen algo positivo sobre las mechas californianas y que la quedarían de muerte a No.
-Si, te quedarían genial, mas lo guapa que eres y que tienes un cabello precioso te quedarían estupendo- dijo Pablo.
-¡Eh! Tú no te pases.- protestó María.
-Sí, te quedarían de lujo- dijo al fin David.
Eso convenció aún más a No para hacerselas. ¿Que la quedarían de lujo? ¿Eso dijo? Pues no podía esperar más.
-Está bien, me las hago- sonrió.
Cuando llegaron a casa de María para hacerselas No empezó a dudar si de verdad merecía la pena hacerselas.
-¡¡¡Te las hago yoo !!!- gritó María abriendo el paquete.
Mientras los chicos observaban y cuchicheaban entre ellos. No estaba sentada frente a un espejo. Ya era tarde para echarse hacia atrás, María ya le había aplicado la primera pasada con el cepillo. Se le ocurrió una idea: decidió taparle los ojos a No hasta el final y así la emoción y los nervios de No aumentaban y a María le encantaba verla así. Casi una hora después, María le quitó la venda y giró la silla para que No se pudiese ver en el espejo. Se quedó boqueabierta.
-¿Este silencio incómodo es que te gusta o no?- dijo María un minuto después.
No seguía paralizada. ¡PERO QUÉ HABÍAN HECHO CON SU PELO!
Se empezó a coger mechones para ver como queda, ¡ES INCREÍBLE! Le queda genial, ¿cómo no se lo hizo antes? Está increíble.
-¡Me encanta!- dijo No.
María se alivia.
-Te queda genial, ya te lo dije- comentó Pablo.
-Ya ves, pareces otra- siguió David
-Eh, consiento que David la halague, pero tu no- protestó María sentándose en el regazo de Pablo.
David y No se miraron y rieron.
Le encanta su sonrisa.
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